Alimentos orgánicos

Puede parecer que los alimentos orgánicos o ecológicos son una nueva moda o un nuevo tipo de alimentación que aparece como una nueva moda en nuestros días, pero la realidad es totalmente contraria. La agricultura ecológica ha sido la forma predominante durante toda la historia de la humanidad, hasta la llegada del siglo XX y la aparición de sustancias químicas que ayudaban a proteger de plagas de los insectos, y los herbicidas que mataban las malas hierbas sin tener que pasar la azada ni doblar los riñones.

Establecimiento de alimentación orgánica

 En conclusión, podemos afirmar que la agricultura orgánica es la agricultura de toda la vida, y que lo que hoy en día aparece en nuestro supermercado más cercano, poco tiene que ver con lo que comían nuestros abuelos.

Su principal diferencia y la ventaja más palpable, es la salud. Los alimentos orgánicos no llevan químicos ni pesticidas, ni herbicidas ni son alimentos a los que se les ha modificado los genes mediante técnicas modernas de ingeniería genética, para obtener una raza más resistente al mal tiempo, o más productiva a nivel económico. Las consecuencias y los efectos secundarios aún no han sido calculados ni se han podido demostrar en el largo plazo, pero el peligro está ahí latente, esperando a que se descubra.

Otra ventaja reside en la cantidad de nutrientes. Los alimentos orgánicos contienen mayores cantidades de vitaminas y oligoelementos, y por lo tanto, también suelen tener mejor sabor y mejor olor, aunque por desgracia, no tenga una mejor presencia física. Por lo general, los alimentos orgánicos son más feos que los tratados químicamente. Posiblemente tengan marcas e irregularidades, o un tamaño menor, pero al menos no parecen piezas sacadas de un molde, como las que aparecen en el supermercado, que parecen fabricadas en cadena. Todas iguales y todas con el mismo color intenso.

Supermercado orgánico

Frutas y verduras orgánicas:

Es el tipo de alimento orgánico más demandado y el que resulta más fácil de conseguir a precios competitivos. Por suerte, cada vez son más los agricultores que están dejando a un lado los procesos contaminantes y se adaptan al cultivo ecológico como nicho de mercado. Aunque no lo tienen fácil. Se deben adaptar a las actuales leyes que establecen la producción orgánica, sin aplicar ningún tipo de químico, y utilizando terrenos adaptados a la normativa, que al menos lleven 3 años en los que no se han utilizado ningún producto contaminante.

Este cultivo requiere un mayor trabajo, más riesgos a la hora de perder la cosecha, y menores tiempos para distribuir la mercancía, ya que la caducidad se reduce. También implica actuar con medios alternativos para evitar las plagas, como es el caso de utilizar mariquitas para acabar con los pulgones.

Frutas

Finalmente, si se cumplen todos los requisitos, el producto puede ser etiquetado con el sello de agricultura ecológica. Su precio es mayor que el de los alimentos convencionales de venta habitual, pero el consumidor, lo paga sabiendo los beneficios para su salud y para la de su familia.

Carne y lácteos orgánicos:

Un paso más allá del cultivo ecológico, es tratar  a los animales con piensos y alimentación también orgánica. De esta manera se consigue una carne más sana, sin pesticidas, ni herbicidas, ni antibióticos, ni productos químicos que puedan interferir en la carne.

La forma de sacrificar estos animales también es especial. Se utiliza un gas inerte para narcotizarlos sin que sufran estrés ni miedo. En cambio, los animales sacrificados en granjas normales, suelen producir una carne llena de adrenalina, causada por el estrés y el miedo al escuchar a sus compañeros gritar de dolor.

Nuestra recomendación es que no se consuma ningún tipo de carne. Para una correcta nutrición, no es necesaria la carne ni matar ningún animal. Aunque se consuma de manera orgánica, el cuerpo necesita mucha energía para poder digerir.

Lo mismo se puede decir de los productos lácteos. Mejor que no se consuman, pero si se hace, al menos que sean orgánicos, que no hagan más daño del que hacen por sí mismos.

Grupo II

Los huevos, en caso de consumirlos, que sean de gallinas ecológicas, que se alimenten bien y vivan sueltas. En caso de encontrarlas, otra alternativa son los huevos camperos, cuyo código marcado en el huevo comienza por el número 0, que son gallinas felices aunque no coman alimentos orgánicos.

Por último, tampoco recomendamos el consumo de pescado. No existe el pescado orgánico, excepto algunas piscifactorías, porque el que se produce de manera natural en los ríos y mares ya viene suficientemente contaminado.

Alimentos orgánicos
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