Alimentos según su función

Alimentos variados

Podemos clasificar los alimentos según su función nutricional y según la riqueza de oligoelementos que presente, y a pesar de que ninguno llega a pertenecer por completo a un grupo separado, siempre haremos referencia a aquella función en la que el alimento destaque por encima de los demás. Por ejemplo, podemos clasificar los frutos secos como alimentos ricos en proteínas pero sin olvidar que también son alimentos con alto contenido en grasas vegetales. Dependerá del consumidor y del propio nutricionista elaborar la dieta apropiada para cada persona o específica en función de los intereses buscados.

Siempre será recomendable consumir porciones de alimentos que abarquen todos los grupos y sean ricos en todas las funciones con el fin de conseguir una alimentación sana y equilibrada.

Siete tipos de alimentos según su función:

1 – Carbohidratos
2 – Fibra
3 – Grasas
4 – Proteínas
5 – Minerales
6 – Vitaminas
7 – Agua

Los hidratos de carbono, las proteínas, las grasas, la fibra y el agua entran dentro de lo que se conoce como macronutrientes y sirven para proporcionar energía al organismo, mientras que los minerales y las vitaminas entran dentro del apartado de los micronutrientes, que no proporcionan energía, sino que sirven para realizar otro tipo de reacciones esenciales también para el correcto funcionamiento corporal, sin los cuales, puede producirse un desequilibrio que siempre resulta visible en forma de enfermedad, como por ejemplo el caso de las anemias por falta de hierro o de vitamina b12.

Pirámide nutricional

1 – Hidratos de carbono:

Podemos clasificar los hidratos de carbono en función del número de unidades de sacarosa que contienen, es por ello que se consideran los alimentos energéticos por excelencia, llegando a clasificarse en monosacáridos (una), disacáridos(dos) o polisacáridos (3 o más).

Los alimentos ricos en azucares suelen ser monosacáridos y disacáridos, cuya absorción es muy rápida y puede producir picos de glucemia en la sangre. Aparece sobre todo en alimentos refinados como el pan, azúcar blanco, pastas o arroz blanco. En cambio, los polisacáridos, son alimentos integrales denominados carbohidratos complejos, que tardan más en digerir y que aportan la energía de manera escalonada y gradual, como por ejemplo el arroz integral o la avena.

2 – Fibra

La fibra también es un tipo de carbohidrato, pero que no puede ser absorbido completamente por el organismo y que está compuesto fundamentalmente por celulosa. Los seres humanos y algunos otros animales, carecen de la enzima necesaria para descomponer la celulosa, y terminan desechándola a través de los intestinos. Es por ello que aconsejan el aumento de fibra en la dieta cuando no se tiene un correcto movimiento intestinal y cuesta ir al baño.

3 – Grasas:

Aceite de oliva

Las moléculas de grasa están compuestas por ácidos grasos y partículas de glicerol que se agrupan en largas cadenas denominadas triglicéridos. En concreto son tres acidos grasos y un glicerol.

A su vez, las grasas pueden dividirse en saturadas e insaturadas. Las grasas saturadas suelen proceder del consumo animal (mantequillas y mantecas) y son las menos recomendadas para la salud del cuerpo humano. En cambio las grasas insaturadas, en concreto las monoinsaturadas, suelen ser muy recomendables por sus efectos cardio saludables, como es el ejemplo del aceite de oliva o el aceite de lino, rico en omega3. La principal diferencia reside en que este tipo de grasas, se mantienen en estado líquido a temperatura ambiente, mientras que las grasas saturadas tienden a solidificarse y por lo tanto a afectar las arterias y el corazón.

4 – proteínas

Las proteínas son moléculas formadas por miles de aminoácidos, y que son las encargadas de dar estructura a las células, a los tejidos y órganos del cuerpo. Podemos pensar que las proteínas son muros y los aminoácidos son ladrillos, y que son necesarios para a correcta construcción y crecimiento de nuestro cuerpo.

El primer alimento que se asocia con el concepto de proteína siempre suele ser la carne. Pero éste es un concepto erróneo que hace pensar que si nos alimentamos de carne, vamos a proveer al cuerpo de una buena fuente de proteínas, y no es verdad.

Lo que nuestro cuerpo necesita son aminoácidos, y los aminoácidos existen en todos los alimentos de origen vegetal. Hasta una naranja contiene un 4% de aminoácidos. Ahora bien, al consumir carne de otro animal fallecido, el cuerpo no aprovecha las cadenas de aminoácidos, o los muros ya formados, sino que los destruye, y los deshace, para asimilar los aminoácidos por separado, y construir sus propios muros. Por ello, el consumo de carne conlleva un gasto energético enorme.

Nuestra recomendación es consumir alimentos vegetales variados para asimilar todos los aminoácidos esenciales. Una alimentación que incluya, verduras, cereales, frutas, legumbres y frutos secos, es mucho más sana que consumir carne de forma habitual.

Alimentos del grupo IV

5 – Minerales:

Los minerales, aunque se consideren micronutrientes, son muy necesarios para el correcto desarrollo de todas las funciones biológicas que suceden en el cuerpo.
El calcio: Ayuda a formar las estructuras musculares y los tejidos óseos, neutraliza la acidez de la sangre.
El magnesio y el fósforo : Resultan esenciales para la distribución de la energía y para la formación de los huesos.

Otros minerales esenciales son: El sodio, el azufre, el cobalto para sintetizar la vitamina b12, el cobre para las enzimas, el cromo para metabolizar la glucosa, el yodo para sintetizar tiroxina, el hierro para formar hemoglobina, manganeso para transportar oxígeno, molibdeno, niquel, selenio, vanadio, zinc….etc.

6 – Vitaminas:

Al igual que ocurre con los minerales, las vitaminas son pequeñas estructuras, pero que resultan esenciales para el correcto desarrollo del organismo y de sus funciones biológicas.

Existen 12 vitaminas que por fuerza deben ser introducidas en el cuerpo a través de la alimentación. Únicamente la vitamina D puede ser sintetizada por la piel cuando nos exponemos al sol.

Vitamina A
Vitamina C
Vitamina D
Vitamina E
Vitamina K
Vitamina B1 (tiamina)
Vitamina B2 (riboflavina)
Vitamina B3 (niacina)
Ácido pantoténico
Biotina (B7)
Vitamina B6
Vitamina B12 (cianocobalamina)
Folato (ácido fólico y B9)

7 – El agua:

Como ya sabemos, el cuerpo está formado por casi un 70% de agua, y por tanto resulta esencial para la supervivencia, introducir en nuestra dieta el agua, ya sea en estado puro, bebiéndola de manera habitual, o consumiendo una variedad de alimentos ricos en agua, como las frutas y las verduras.
Es un mito muy extendido el que necesitemos beber 2 litros de agua al día. Cada cuerpo es diferente y cada edad y estilo de vida demanda unas cantidades diferentes de agua, no podemos estandarizar y pensar que todos debemos consumir la misma cantidad.
Como norma orientativa, se recomienda beber agua cuando el cuerpo tenga sed, y alimentarse mediante una dieta que contenga al menos 5 piezas de fruta o verdura al día.

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