Grupo VII – Las grasas

Grupo 6 grasas

Cuando hablamos de grasas o aceites, no nos referimos a la botella de aceite de oliva o a la mantequilla de nuestras neveras. La grasa o aceite como alimento hace referencia a los ácidos grasos y triglicéridos, que constituyen junto a las proteínas y los hidratos de carbono, uno de los tres macronutrientes principales en los que se fundamenta la alimentación humana.

Las grasas son esenciales para los distintos procesos corporales como la digestión, el transporte y comunicación energética de todo el organismo y supone la principal fuente de energía almacenada para nuestro cuerpo. Al igual que un oso puede estar meses hibernando en su cueva, nosotros podemos vivir varias semanas sin ingerir alimento sólido, únicamente gracias a la acumulación de los tejidos grasos, que alimentan cuerpo y cerebro y nos mantienen activos en épocas de escasez de alimentos.

Quizás hoy en día esta ventaja evolutiva ha perdido cierto valor y ya no se valora disponer de estos depósitos alojados por el cuerpo en forma de michelines o barriguita. Pero no por ello deja de ser importante mantener una cierta cantidad de grasa imprescindible para el correcto desarrollo de otras funciones.

Vamos a ver a continuación las razones por las que es necesario consumir y almacenar una pequeña cantidad de grasa corporal y hacer frente a toda esa publicidad negativa que nos llega desde los medios de comunicación que demonizan la grasa, en pro de los gimnasios y de la lechuga y de la vida sana, y la ensalzan como el principal enemigo de la salud humana. Y no lo es.

Razones principales para consumir grasas:

Aceite de oliva

1 – La digestión: La grasa tiene una magnífica propiedad. No es soluble en la sangre, y por tanto, los ácidos biliares que se producen en el hígado, gracias al colesterol, consiguen actuar de manera independiente en el estómago sin miedo a ser disueltos y acabar en el torrente sanguíneo. Por lo tanto necesitamos grasas para poder hacer la digestión de manera correcta.

2 – Las grasas almacenan las vitaminas liposolubles como A, D, E y K y las mantienen de manera estable hasta que el cuerpo necesite utilizarlas.

3 – El transporte: Las grasas forman parte de todas las membranas de cada una de las células de nuestro cuerpo. Gracias a ello, se consigue transportar nutrientes y oligoelementos a través de dichas membranas.

4 – Activación hormonal. Las hormonas necesitan las grasas para poder ser activadas, por ello el sistema endocrino depende directamente de las propias grasas corporales.

5 – Sistema inmunitario: Otro sistema dependiente de las grasas es el inmunitario, para cuya fabricación y predisposición de las funciones inmunes necesita cierta cantidad de ácidos grasos en su composición.

6 – Obtención de energía: En épocas de necesidad, cuando las reservas de glucosa se han terminado y el cuerpo sigue demandando energía para su correcto funcionamiento, se hace necesario descomponer los triglicéridos y metabolizarlos para obtener energía en forma de glucógeno, que alimente los músculos y el cerebro.

7 – El sistema nervioso: Las neuronas, a través de sus extremidades o axones, transmiten señales eléctricas y envían órdenes a las distintas partes del cuerpo, como por ejemplo mover un músculo o fabricar un jugo gástrico… La capa protectora de dicho axón es una vaina de mielina cuya composición alcanza un 80% de lípidos, que necesariamente deben proporcionarse mediante la dieta.

8 – El colesterol: El colesterol es una sustancia fundamental para el correcto desarrollo del organismo. Participa activamente de la formación de las membranas celulares y es el precursor de las principales hormonas que se fabrican. El propio cuerpo es capaz de generarlo y también de regular su concentración en sangre.

9 – Los pulmones se encuentran recubiertos por una fina capa formada por grasa saturada. Cuando el consumo de grasa se reduce, el mantenimiento de esta capa sufre las consecuencias, pudiendo llegar en estados críticos a generar problemas de asma en niños y en adultos.

Por supuesto, con todas estas razones no queremos crear una falsa imagen sobre el consumo de lípidos, ni ofrecer una licencia abierta al consumo de alimentos ricos en grasas. Cuando precisamente, la mayor causa de enfermedad de esta sociedad actual viene promovida por el consumo elevado de grasas saturadas.
Solo queremos advertir de que tan malo es el exceso como el defecto. Y como alternativa saludable, recomendamos los ácidos grasos obtenidos a partir de las semillas como la chía, el sésamo o el lino, y de los frutos secos sin tostar, como las nueces, avellanas o pistachos. Una dieta equilibrada debe contener un mínimo de grasa, preferiblemente de origen vegetal, y en estado crudo.

Grupo VII – Las grasas
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